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ELECCIONES EN EGIPTO: ¿FUNCIONARÁ LA DEMOCRACIA?

La democracia ha regresado a muchos países africanos, caracterizados por largas dictaduras durante su historia. En Egipto, el presidente Hosni Mubarak estaba desde hace tres décadas y quería perpetuarse en el Poder a través de su hijo. El desgaste de éste y todos los sistemas dictatoriales era evidente. Los pueblos clamaban por el cambio, una nueva forma de Gobierno que satisfaga todas esas necesidades acumuladas a través de tanto tiempo.  ¿Se vendrá una verdadera modificación para Egipto en este momento?

Con Mubarak lejos del Poder, era adecuado organizar unas elecciones que le permitieran a los egipcios decidir quién sería su próximo Jefe de Estado. Sin dudas, ante el desespero, la gente termina por aferrarse a otras opciones que aparecen como salvadoras, pero al final se convierten en  tiranías  extremas y peligrosas. La religión debe estar separada del Poder.

Se necesitaban ciertas  reformas que garantizaran nuevos aires en materia  económica y un mayor respeto a las libertades individuales. Cualquier candidato cercano a Mubarak, como el general retirado Ahmed Shafiq,  debe estar alejado de las más altas esferas del Poder. Durante treinta años, Egipto se caracterizó por corrupción, desempleo y miseria. Por esta razón, se realizaron protestas y manifestaciones con el fin de conseguir otra forma de Gobierno.

Mohammed Mursi será el rival de Shafiq en la segunda vuelta y es la alternativa de cambio para darle un nuevo aire a la política de Egipto. Hasta ahora, por ser el candidato de los Hermanos Musulmanes, tiene un amplio apoyo en el Parlamento. Sin embargo, le falta hacerse más sólido como candidato y establecer mejores propuestas para su Gobierno.

No era fácil una amplia participación de los ciudadanos debido a la ausencia de una costumbre de elegir a sus gobernantes por la vía democrática. Además, no era sencillo establecer una organización de los comicios para una realización sin posibles acusaciones de fraude e irregularidades. Mursi y Shafiq luchan mano a mano por llegar a la Presidencia en medio de un país polarizado. En dos semanas, se conocerá el nombre del ganador en la segunda vuelta.

Algunos de los egipcios se acercaron a votar. Hubo muchas ausencias en las primeras elecciones de la historia.

Es el momento para la resurrección de la histórica oposición islamista, muy debilitada durante la dictadura de Mubarak. En caso de ganar, tendrá que reconstruir varios aspectos de un país y volver a establecer una Constitución y rediseñar todas las operaciones de las Fuerzas Armadas.

La democracia tiene una oportunidad de afianzarse y permanecer en Egipto. No se puede volver a caer en un régimen teocrático, en donde el fanatismo religioso se constituya en un mal peor que impida la realización de las reformas y la garantía de las libertades individuales que los países están pidiendo. La Religión vinculada a la Política fomenta el fanatismo y la intolerancia. Ojalá, Egipto y todos los países africanos encuentren un destino favorable.

Nota Final: En Colombia no se puede dialogar con la guerrilla mientras que no se presente un compromiso serio de no cometer más actos terroristas. La salida negociada siempre es la mejor pero no se puede dar en condiciones como ésta. En algunos departamentos del país, se realizan atentados con frecuencia en contra de la Fuerza Pública y la población.

Por cuestiones de edición y agenda periodística no hablé acerca del tema en las dos semanas anteriores. El pasado 15 de mayo, en Bogotá, se atentó contra Fernando Londoño Hoyos, ex ministro del Interior del Gobierno de Álvaro Uribe. Londoño dirige el programa radial La Hora de La Verdad de la Cadena Súper, transmitido de lunes a viernes de 6 a 10 de la mañana, es un prestigioso abogado y una persona con excelentes conocimientos en muchas áreas.

Escuchar sus editoriales es un verdadero aprendizaje en diferentes ámbitos, como si se estuviera en un salón de clase en frente de un extraordinario profesor. Sin duda alguna, sus comentarios generan profundas divisiones entre la gente, pero no se podía atentar contra él porque además, esto es un ataque contra la libertad de prensa.

Afortunadamente, Londoño está bien aunque fue lamentable la muerte de sus dos escoltas. Hubiera sido una gran pérdida para Colombia. La estrategia de seguridad democrática no está para retroceder, requiere mantenerse para una efectiva lucha contra el terrorismo. No se puede cerrar la puerta para una negociación, pero el compromiso de los grupos guerrilleros debe demostrarse.

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SERGIO FAJARDO: UN PRESIDENCIABLE PARA EL FUTURO

Su gestión como alcalde de Medellín fue de las más destacadas en Colombia. Durante su administración, Sergio Fajardo realizó obras importantes para la ciudad de la “Eterna Primavera”,  que cada día sorprende más a sus habitantes y turistas por su permanente desarrollo. Ahora, como gobernador del departamento de Antioquia, Fajardo tiene todo el escenario favorable para mostrar que puede ser una gran opción para la Presidencia en el 2018.

El matemático tiene inteligencia y capacidad para gobernar. En sus propuestas siempre busca incentivar la inclusión social, mejorar la Educación a nivel departamental y nacional, garantizar la transparencia y el alejamiento de la politiquería. Medellín se transformó notablemente durante su alcaldía cuando se creó el sistema de transporte Metrocable que lleva a la gente hacia las comunas (zonas menos favorecidas), modificó el espacio público y aumentó la participación ciudadana.

Sergio Fajardo.

Sergio Fajardo.

Ahora, como gobernador, Fajardo pretende extender su buena labor al departamento en diferentes ámbitos, sobre todo en la Educación, área que debe incluir a toda la ciudadanía. Su perfil está más orientado hacia la conciliación y salida negociada de los conflictos armados. Eso sí, ahora requiere seguir avanzando con miras al progreso antioqueño sin conformarse con lo realizado en su alcaldía.

En las anteriores elecciones presidenciales, realizadas en el año 2010, Fajardo era una opción interesante porque había finalizado con mucho éxito su período como alcalde y se mostraba alejado de los partidos políticos tradicionales. Es una persona con carisma, amplia aceptación y discurso convincente. El matemático buscó seguir como independiente hasta el final, pero ya no podía llegar más lejos por sí mismo y debió formar parte del Partido Verde como fórmula vicepresidencial de Antanas Mockus.

Esta decisión no fue tan buena para Fajardo porque se unió con un candidato que se equivocó en el momento de hacer Política después de haber tenido una alta popularidad y difusión en las redes sociales sobre todo entre los estudiantes. Fajardo adhirió a un partido en formación que no tenía el peso de “La U”, ganador con Juan Manuel Santos.

El triunfo de Fajardo en las elecciones a la Gobernación de Antioquia fue de los primeros éxitos para el Partido Verde, una colectividad caracterizada por ser más de lo mismo en vez de algo innovador.

Fajardo, en uno de los departamentos con mayor desarrollo nacional como lo es Antioquia, está a prueba para demostrar si puede ser a futuro Jefe de Estado del país. Sin duda, requerirá hacer las alianzas más efectivas y las jugadas políticas acertadas para ganar. En Política nada está escrito, pero desde ya está ganando puntos con miras a gobernar a Colombia en seis años.

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EL PARTIDO DE “LA U”: UN CAMINO INDEFINIDO

El comienzo del Gobierno del actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, fue  la herencia de un legado que le dejaba Álvaro Uribe después de una etapa de ocho años. El Partido de La U se mantenía con toda la coherencia necesaria, la relación Santos-Uribe continuaba como en sus mejores tiempos y sus líderes políticos ilusionaban. Ahora,  la realidad parece mostrar incertidumbre.

La colectividad ha estado en las más altas esferas del Poder desde el 2002. La caída de los partidos tradicionales, Liberal y Conservador, fue más que notable por cierto deseo de renovación política, entre otras razones.

Ni los “rojos” ni los “azules” tenían los candidatos más sólidos para ganar unos comicios electorales. El liberalismo no realizó las prácticas necesarias para mantenerse como fuerza política a pesar de haber tenido una buena participación en el Congreso y en las alcaldías y gobernaciones. Por su parte, el conservatismo ha sido parte de la coalición de Gobierno de los últimos nueve años en vez de una verdadera oposición.

“La U” ha estado conformada por diferentes sectores, muchos de ellos antiguos militantes liberales y conservadores. El actual Jefe de Estado, Juan Manuel Santos, y el ex ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, le dieron mucho. Siempre hubo líderes con los que se podía apostar a un proyecto de mediano o largo plazo. Santos, lógico heredero político de Uribe, fue una pieza clave para el partido mientras fue su presidente.

La estrategia de seguridad democrática fue una de las grandes fortalezas de la colectividad. Colombia pudo luchar contra el terrorismo con las mejores técnicas militares porque el gasto en Defensa fue de los más altos y de los más prioritarios para el presupuesto nacional.

De otra parte, su participación ha sido importante en este año. En las más recientes elecciones para alcaldes y gobernadores, “La U” ganó 259 alcaldías a nivel nacional, frente a 182 del Partido Liberal y 153 de Cambio Radical. En cambio, en el 2007, los conservadores ganaron 242 alcaldías, los liberales 206 y “La U” 119. A pesar de su permanente división, este partido es uno de los más fuertes en Colombia. Si se analiza la presencia de concejales, tiene 1450, mucho más que los “rojos”, con 1362; los “azules”, con 1300, y Cambio Radical con 980.

Sin embargo, ¿el peso político ganado por “La U” ocurrió más por debilidad de los demás partidos que por virtud propia? Actualmente, no hay una oposición verdaderamente sólida en el país. Ni la coherencia ni la fortaleza ideológica son las características más comunes de liberales, conservadores e integrantes del Polo Democrático y el Partido Verde, entre otros.

El distanciamiento de Santos con Uribe no le hace muy bien a la colectividad. Uribe fue un presidente que realizó una buena gestión y dejó un excelente recuerdo en la población colombiana.  Su alto nivel de popularidad fue de los más altos de la Historia. Además, gran parte de los integrantes de “La U” son uribistas. Con una división entre santistas y uribistas, ¿qué partido sólido se puede construir?

Santos no es Uribe y nadie puede pretender que lo sea. Este nuevo período presidencial iba a ser una continuación, en algún sentido, de los dos anteriores, pero no una copia idéntica. Si bien el uno fue discípulo del otro, no podía imitarlo en su totalidad.

Por su parte, Uribe no ha podido aceptar que  debió alejarse del Poder y ya no puede ser el principal protagonista aunque participe activamente en Política, de la que no se puede alejar por ningún motivo.  Muchos dirían que Santos no debió cambiar ciertas estrategias de su antecesor, pero el tono necesitaba ser más conciliador, sobre todo en aspectos como las Relaciones Internacionales.

El actual presidente del partido, Juan Lozano, es una persona muy inteligente y capacitada pero ha perdido fuerza. Lozano fue muy brillante en el Periodismo y en su gestión en la Secretaría de Desarrollo y en el Ministerio de Medio Ambiente. Eso sí, no ha podido ser una voz de mando y alguien con un liderazgo que implique una  directriz específica.

Es necesario recuperar la unión dentro del partido por el bien de la Institucionalidad del país. Todavía no se ha llegado a la mitad del Gobierno de Santos y estas situaciones no le generan ningún tipo de beneficios a su Administración. En la actualidad, se requieren atender asuntos de vital importancia como las graves consecuencias del duro Invierno y el mantenimiento de la estrategia de seguridad democrática, pero “La U” necesita un direccionamiento inmediato y éste es un tema prioritario.

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EL PARTIDO LIBERAL COLOMBIANO SIN RUMBO

El Partido Liberal Colombiano es más pasado que presente. Esta colectividad no ha tenido ningún Presidente en el Poder desde 1998, cuando Ernesto Samper terminó su polémico mandato en medio del Proceso 8000, expediente que la Fiscalía General de la Nación le abrió a Samper por su vinculación con dineros del narcotráfico. Trece años después, ¿Es el liberalismo una verdadera fuerza opositora?

El período comprendido entre 1994 y 1998 se caracterizó por una coyuntura política en donde reinaba más el caos, la inestabilidad y la carencia de una gobernabilidad que permitiera un proyecto de país en el mediano o largo plazo. Independientemente de que Samper fuera culpable o no de todo lo que se le acusaba, él no pudo ejecutar todos sus planes porque en esos cuatro años se dedicó a su defensa y a recuperar la credibilidad.

El liberalismo se había mantenido en las más altas esferas del Poder desde 1986, cuando gobernó Virgilio Barco Vargas y en 1990, con César Gaviria. Incluso, en años anteriores llegó a tener a presidentes como Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), Alfonso López Michelsen (1974-197) y Julio César Turbay Ayala (1978-1982). En los otros períodos, estuvieron los conservadores. Colombia siempre se caracterizó por tener una mayoría “roja”, aún vigente, entre el electorado de muchas regiones del país.

Después del mandato de Samper, faltaron, sin dudas, mejores líderes dentro de la colectividad. Tampoco se realizaron las prácticas más adecuadas para mantenerse como fuerza política. Si bien hubo una participación interesante en el Congreso y en las alcaldías y gobernaciones, nunca se le vio una estrategia lo suficientemente clara para regresar al Ejecutivo.

En 1998 y 2002, Horacio Serpa, uno de los ministros claves de Samper, perdió las elecciones presidenciales ante Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, respectivamente. Serpa no tuvo la popularidad más alta porque siempre se le asoció con Samper y nadie quería volver a vivir una era parecida.

Cierto deseo de la gente de renovación política marcó el alejamiento del liberalismo. Ese Proceso 8000 causó un desgaste completo y era normal que esto sucediera. En esos años, no había ningún programa que buscara el bienestar social y económico ni representara los intereses de la población.

En el mandato de Pastrana, ni Serpa ni el Partido Liberal podían actuar como una verdadera fuerza opositora. La imagen de los “rojos” (color característico de esta colectividad) estaba por el suelo. ¿Qué coherencia, unidad y fortaleza ideológica podía existir en ese momento?

En los últimos años, las divisiones internas fueron permanentes. El sector perteneciente al ex presidente César Gaviria y el de Ernesto Samper siempre estuvieron en contradicciones y desacuerdos.

De los “rojos” salieron muchos de sus integrantes para formar otros movimientos como el Partido de la U y Cambio Radical, que se constituyeron en coalición de Gobierno durante los últimos ocho años, bajo la Presidencia de Álvaro Uribe. No en vano, éste último salió elegido por “la U”. El liberalismo fue, durante ese período, constante contradictor del Gobierno pero nunca una fuerza opositora políticamente hablando.

Rafael Pardo fue el sucesor de César Gaviria en la Dirección del partido y ha buscado mantener la armonía necesaria y una actitud bien conciliadora, al punto que logró integrar la Unidad Nacional convocada por Juan Manuel Santos hace un año, al iniciar su Presidencia. Esto le ha permitido participar en algunas posiciones de la actual Administración. Por otro lado, uno de los mayores aciertos liberales fue la candidatura de Aníbal Gaviria para la Alcaldía de Medellín. Gaviria realizó una gran labor como gobernador de Antioquia y tiene una excelente capacidad de gestión para la ciudad de la “Eterna Primavera”.

El último pronunciamiento oportuno e importante del Partido Liberal ha sido objetar y cuestionar la aparición de Alberto Santofimio Botero en la inscripción del candidato a la Alcaldía de Ibagué. A Santofimio se le acusa de ser el autor intelectual del asesinato del líder Luis Carlos Galán, ocurrido en 1989 y de haber mantenido vínculos con el narcotráfico. Personajes como éste no deben aparecer más en la vida política colombiana. Su conducta reprochable no lo hacen ver como alguien que pueda buscar servir a los intereses de los ciudadanos, uno de los principales objetivos de la Política.

De otra parte, Pardo ha perdido el control del partido y la falta de unidad es más que evidente. La semana pasada, 21 congresistas se revelaron contra él porque consideraron que ha impuesto a sus propios nombres para las diferentes funciones. Por ejemplo, a David Luna como candidato para la Alcaldía de Bogotá. Por esta razón, le pidieron al ex presidente Samper que busque volver a fundar al liberalismo. También se habla de que Serpa asuma la Jefatura de la colectividad. El regreso de Samper y Serpa no estaría muy lejos. 

Es preciso reconocer que el Partido Liberal, que permitió el surgimiento de grandes líderes políticos, no es en la actualidad una fuerza solida ni tiene el peso de otras épocas. Su protagonismo se ha perdido en Colombia, ya son varios años sin tener un presidente en el Poder y pareciera no estar muy cerca de lograrlo, al menos por ahora.

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PERTIDO VERDE: EL ESPEJISMO

A finales del 2009 comenzaba una nueva fuerza política en Colombia: el Partido Verde. Nombres como los de Enrique Peñalosa, Antanas Mockus y Luis Eduardo Garzón ilusionaban a cualquiera con otro rumbo debido a la trayectoria de los tres y a los conocimientos de los ex alcaldes de Bogotá. Sin embargo, los resultados en este momento muestran que la colectividad es una continuación y no una innovación.

En los comienzos de este proyecto, Peñalosa afirmaba que iba a buscar mantenerse en el tiempo con diferentes alternativas a la política tradicional, pero hasta el momento no hay unión, coherencia, fortalecimiento en el aspecto ideológico ni una estrategia clara con miras a un futuro próximo. Los verdes están en deuda no por haber perdido los comicios presidenciales en el 2010, con Mockus como candidato, sino porque no muestran señales claras de consolidación.

Mockus fue un duro rival para Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia. Antes de la primera vuelta, no hay que olvidar, las encuestas mostraban un empate técnico entre ambos. El Partido Verde comenzó muy bien con su campaña porque tuvo una gran aceptación entre los estudiantes y llegó a tener una amplia difusión en las redes sociales. Mockus se equivocó al momento de hacer Política y la gente quería la continuación del uribismo después de ocho años de estar en el Poder. Por esta razón, Santos fue el ganador.

Casi un año después de realizarse esas elecciones, ¿En dónde está el Partido Verde como alternativa verdadera de oposición? ¿Está ayudando al actual Gobierno con verdaderas estrategias que permitan construir un mejor país?

La actualidad de está fuerza política muestran respuestas diferentes a las que deberían tener estos interrogantes planteados anteriormente. Los verdes tienen una división permanente, la ausencia de un verdadero proyecto es notoria y se abandonó el énfasis en ciertos temas, por ejemplo enla Educación. Eneste año, donde se elegirán alcaldes y gobernadores, era la mejor oportunidad para verdaderas propuestas, como deben ser.

El Partido no está mostrando que puede ejercer realmente la función pública porque no muestra ninguna prioridad en hacer cumplir los diferentes objetivos esperados por la población ni tiene la fortaleza necesaria para enfrentar a la “U”, a Cambio Radical, al liberalismo y al conservatismo. De otra parte, la salida de Mockus es la pérdida de una de sus piezas clave, que eran el principal atractivo de esta nueva fuerza. Tener en sus filas a tres ex alcaldes de la capital colombiana era un valor muy importante.

La alianza de Peñalosa con el Partido dela Ues una realidad positiva pero, a su vez, negativa para la colectividad. “La U” es la principal fuerza política del país en este momento y tiene todas las condiciones para ser muy importante en cuanto a votación se refiere, pero esto le puede quitar autonomía y no le va a permitir ser vista como algo diferente.

Sin duda, si Sergio Fajardo llega ala Gobernaciónde Antioquia, éste será un excelente triunfo para el partido. Eso sí, es evidente que Fajardo no está de acuerdo con la actual capacidad de gestión de la colectividad, que tampoco tiene los suficientes espacios para difundir sus principios. Según una encuesta de El Tiempo y Datexco, aproximadamente un 57 por ciento de las personas no conoce lo que sucede en el Partido Verde.

El verde es un color que simboliza la esperanza. Esto llegó a ser sentido por la gente, que llegó a pensar que llegarían nuevos principios y nuevos líderes, pero al final fue más de lo mismo. La Política es más pragmatismo que ideales.

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MAKLED Y SU POLÉMICA EXTRADICIÓN A VENEZUELA

¿Se debe perder la amistad venezolana o la norteamericana? Esta es una buena pregunta para responder porque debido a la decisión de Colombia de extraditar a Walid “el Turco” Makled, narcotraficante de origen sirio, hacia Venezuela, ahora podrían presentarse dificultades con Estados Unidos.

Makled fue detenido en Cúcuta, ciudad fronteriza entre Colombia y Venezuela, en cumplimiento de una orden de captura de Estados Unidos. Para el Gobierno de este país, éste es un poderoso narcotraficante que llegó a introducir a su territorio por lo menos diez toneladas de cocaína, cada mes, desde Venezuela.

Además, Makled es alguien muy valioso para los norteamericanos porque posee información que involucra a generales y funcionarios del Gobierno de Hugo Chávez, que son partícipes en el tráfico ilegal de droga.

Desde la prisión en Colombia, el narcotraficante, a través de entrevistas a medios de comunicación, realizó graves acusaciones contra altos funcionarios venezolanos, a quienes afirma haber pagado para poder llevar a cabo el tráfico hacia Estados Unidos y Europa.

Chávez, por su parte, solicitó la extradición de Makled por narcotráfico y asesinato. Santos estaba en un verdadero dilema porque Estados Unidos es fundamental con relación al apoyo militar y económico. El Tratado de Libre Comercio, principal objetivo de Colombia, podría estar en riesgo.

Ahora, con la extradición de Makled hacia Venezuela, podrían afectarse las buenas relaciones con los norteamericanos. Sin embargo, si Makled no era llevado hacia Venezuela, se iba a detener la estrategia de Santos de mantener las buenas relaciones con los países vecinos.

Ésta ha sido una de las prioridades de su Gobierno, de un tono mucho más conciliador que el de su antecesor, Álvaro Uribe. Las relaciones con Venezuela han dado un giro muy positivo desde la llegada de Santos pero todavía falta mucho por hacer porque existen deudas que no se han pagado con los empresarios colombianos y no hay una verdadera muestra de Chávez de querer cooperar en la lucha contra el terrorismo pero Santos no quiere que el Primer Mandatario del vecino país sea una “piedra en el zapato” para él.

Por esta razón, podría preferir un inconveniente con los gringos, principales aliados en lo económico. Está claro que al Gobierno de Venezuela no le interesa que Makled hable porque sabe demasiado sobre la corrupción que se mueve en su interior y su permanente participación en el tráfico de drogas.

Además, Estados Unidos teme que si este narcotraficante es extraditado a Venezuela se le silencie aun así llegando a un acuerdo con él. Una decisión de esta magnitud puede cambiar el rumbo de las estrategias diseñadas, en un principio, por un Gobierno. Ahora, se viene la incertidumbre de saber: ¿Qué giro podrían tomar las relaciones con Estados Unidos y/o con Venezuela para más adelante.

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CORRUPCIÓN: ¿INDIFERENCIA O RESIGNACIÓN?

Cada día, a nivel mundial, los medios de comunicación destapan un nuevo escándalo de corrupción en todos los ámbitos. Esta conducta se ha convertido en un mal que invade sin piedad todas las estructuras de la sociedad y la gran incógnita es: ¿De qué manera se puede terminar?

En Colombia, el llamado “carrusel de contratación” en Bogotá, donde se perdió gran cantidad de dinero destinado a la construcción de la Fase III de Transmilenio, tiene indignados a los bogotanos, agravado con el caos en la movilidad y en el tránsito que se ocasionó ya que a fin de que se les entregaran los anticipos de las obras, los contratistas desbarataron las calles y dejaron a los habitantes de la capital colombiana en medio de un colapso infernal.

Hasta ahora, avanzan las investigaciones en contra de los principales responsables: el alcalde Samuel Moreno Rojas, su hermano y senador, Iván Moreno Rojas, y los integrantes del Grupo Nule (Miguel, Manuel y Guido), responsables de la construcción. Ya se le dictó orden de captura a Liliana Pardo, ex directora del Instituto de Desarrollo Urbano(IDU), al ex asesor jurídico de este organismo, Inocencio Meléndez, y al ex contralor de Bogotá, Miguel Ángel Moralesrussi.

Si en nuestros países latinoamericanos este mal es recurrente, a nivel mundial también se destapan esta clase de conductas reprochables. En Libia y Egipto, las protestas se originaron porque el pueblo se cansó de la corrupción de sus gobernantes. Estos regímenes dictatoriales han causado una inmensa desigualdad social y económica a estos países. La población ya no quería saber más de Muammar Kadafi y de Hosni Mubarak, cuyas fortunas aumentaron en una gran proporción mientras que el desempleo y la pobreza se incrementaban día tras día.

Estos son algunos ejemplos porque las líneas no alcanzarían para nombrarlos a todos, pero lo que vale la pena resaltar es la actitud que estamos asumiendo los afectados, que nos hemos convertido en espectadores pasivos ante cada escándalo. Ya nadie reacciona, todos están adormecidos, anestesiados.

Unos pocos se están repartiendo los dineros de nuestros impuestos y se están enriqueciendo fraudulentamente con los fondos del Estado y al final, como en toda pelea de bandidos, estos delincuentes se acusan los unos a los otros, pretendiendo ocultar sus conductas delictivas. Mientras tanto el ciudadano asqueado calla indefenso, esperando que las instancias judiciales tomen cartas en el asunto y terminen con la impunidad.

Se peca por acción y por omisión. ¿Cómo se podría reaccionar? No es posible continuar impasible, presenciando la repartición del presupuesto de la Nación, de las regiones y de los municipios. La corrupción va en detrimento de la igualdad y la justicia social porque los dineros públicos que deberían estar repartidos en buscar el bienestar de todos terminan en los bolsillos de unos pocos y se descuidan asuntos como la Salud y la Educación. La Ética está siendo interpretada flexible y subjetivamente según necesidad.

 Todos escuchamos perplejos la explicación de Guido Nule, involucrado en el carrusel de contratación en Bogotá, quien dijo: “la corrupción es inherente al ser humano”. Ahora se pretenden cambiar los principios éticos de la sociedad. Es necesario exigirle al Estado que ponga en funcionamiento de manera rápida y efectiva sus diferentes organismos para castigar de manera firme y ejemplarizante esta clase de conductas y así garantizar el respeto a la dignidad, un derecho de todos los gobernados.

Además, es preciso sensibilizar a todos los ciudadanos para que asuman una actitud activa de rechazo contra estos individuos y acabemos con esta actitud de indiferencia o resignación, ya que estas son un síntoma grave de una sociedad enferma que se ha conformado con dejar hacer, dejar pasar convirtiendo en normal esos hechos que merecen ser rechazados y castigados. Las personas deben ser responsables al elegir dirigentes que retomen la dirección de un pueblo y la lleven por un sendero distinto.

Es fundamental volver al tema de los valores para que esto sea enseñado y reforzado a las nuevas generaciones y al elegir a los gobernantes. La conciencia y la responsabilidad no se pueden dejar de lado porque de esa decisión dependerá el destino de todos.

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