JULIÁN VILLANUEVA: FÚTBOL, VOCACIÓN Y SACRIFICIO

Fantasía, magia, glamour y comfort parecieran ser aspectos propios del fútbol, más aún si se observan a grandes talentos como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Xavi Hernández, Andrés Iniesta o algunos estadios de lujo como el Nou Camp del Barcelona, Old Trafford del Manchester United o el San Siro de Milán. Sin embargo, la vida de la gran mayoría de jugadores no es un cuento de hadas. La realidad no tiene nada que ver con ese increíble universo donde se reúnen las estrellas.

El Ascenso es un mundo completamente opuesto ala Primera División.En Argentina, enla B Nacional, hay partidos en diferentes lugares del país, a donde los equipos viajan durante muchas horas y no todos pueden ir en avión. Muchos van por carretera, juegan y regresan.

La B Metropolitanayla Cse desarrollan enla Ciudad Autónomade Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires. La mayoría de las canchas tienen instalaciones con poco césped, tribunas pequeñas y vestuarios, donde muchas veces no hay agua caliente. Se llegan a bañar dieciocho personas en ocho minutos solamente en dos duchas. La vida de un jugador del Ascenso es muy sacrificada. No se ven los millones de dólares de muchos clubes de todo el planeta. Al contrario, los presupuestos son limitados.

Julián Villanueva, de 23 años, es defensor de Excursionistas, de la Primera C de Argentina.  Este equipo tiene más de un siglo de Historia y es conocido como “El Villero”  porque en la zona, mucho tiempo atrás, existía un asentamiento precario muy cerca de la cancha de cemento,  ubicada en las callesLa Pampay Miñones a quince cuadras del Estadio Monumental de River Plate, en el barrio porteño de Belgrano, uno de los más exclusivos de la ciudad de Buenos Aires.

Este estadio se encuentra rodeado por lindos edificios, desde donde se pueden observar los diferentes partidos a través de las ventanas o los balcones. Las dimensiones del terreno de juego son muy pequeñas, donde la pelota pica mucho más y los espacios se reducen. En tres de los cuatro costados se ven tribunas completas con excepción de uno. El público se siente muy cerca de los jugadores. De otra parte, hay cuatro canchas de tenis al lado de uno de los estacionamientos. Estas canchas no pertenecen a Excursionistas y son alquiladas por la gente para practicar el deporte blanco.

Los vestuarios son muy pequeños. En áreas verdaderamente reducidas, los jugadores se cambian para disputar los diferentes partidos y tampoco tienen la suficiente cantidad de duchas para que todos se puedan bañar de manera cómoda. Existen ventiladores muy antiguos, que no están en las mejores condiciones. Los camerinos de los árbitros tampoco son lo suficientemente amplios. Dentro de las instalaciones, hay una cancha de Microfútbol, donde se complementa la actividad deportiva, se encuentra un lugar para hacer un asado, lo que realizan una vez por mes, y un restaurante donde se reúnen los aficionados.

“Lo lindo de ser futbolista es hacer lo que uno ama. No creo que todas las personas puedan levantarse y ejercer lo que verdaderamente les gusta”, afirmó Julián, quien juega al fútbol desde los seis años, cuando practicaba este deporte en una cancha para niños. Este siempre fue su sueño. Cuando le preguntaban sus padres: “¿Qué querés ser cuando seas grande?”, siempre reiteró que lo suyo iba a ser jugar a la pelota. Pasó el tiempo y un día, un hombre de su barrio que observaba jugadores le sugirió que se probara en Excursionistas. “Nunca se me cruzó otra cosa para realizar”, dijo.

Julián combinaba el fútbol con los estudios hasta que terminóla Secundaria. Después, dejó de lado la parte académica porque el tiempo no le alcanzaba para ser defensor de Excursionistas, trabajar y estudiar. “Tenía que laburar y el fútbol no lo quería largar”, expresó. Desde el año 2000, pertenece a este club, pero fue en el 2008 cuando llegó ala Primeradela Institución.

En Argentina, muchos jugadores del Ascenso deben trabajar en otra actividad, en los momentos que no entrenan, para poder subsistir. Los altos y exorbitantes salarios de otros campeonatos mundiales e incluso de algunos clubes grandes de Primera no tienen nada que ver con lo que ganan en la B o la C.

Julián vive con sus padres. En algún momento de su vida, trabajó en el Hipódromo de San Isidro, donde controlaba el ingreso de la gente a las carreras de caballos y manejaba manualmente el ascensor. Además, en una pizzería en la que repartía los diferentes pedidos en moto y se encargaba de la atención al público. “Yo terminaba de entrenar y con la ropa del club me iba a trabajar. Llegó un momento en que no podía ya combinar estas actividades con el jugar a la pelota. Para poder irme de pretemporada, tenía que pedir permiso y ya se hacía difícil de controlar”, explicó.

El día de Julián es una mezcla de fútbol, transporte de Fletes y gimnasio. A las 9:30 de la mañana, comienza su entrenamiento en la cancha de Excursionistas, durante tres horas, y en algunas oportunidades se desplaza con sus compañeros y el cuerpo técnico unas ocho cuadras hasta los lagos de Palermo, una zona muy verde dela Capital Federal, por donde corren y complementan el trabajo físico.

Después, Julián va a almorzar a su casa, duerme una siesta y comienza su jornada laboral de transporte de fletes. En una camioneta, él lleva bolsos, cajas y mini mudanzas a sus clientes en diferentes partes de la ciudad. “Por suerte, con este trabajo por mi cuenta, manejo mis propios horarios y el fútbol continúa como lo primero para mí”, expresó. Al final de la tarde y comienzo de la noche, a eso de las seis o siete, Julián va al gimnasio, que él paga por su cuenta porque no está en las instalaciones de Excursionistas, para trabajar la parte de fuerza.

Por cuestiones de horas necesarias de descanso para poder cumplir bien con la actividad física al día siguiente, Julián trata de dormirse entre diez y media y once de la noche. Con relación a su alimentación, él consume muchas frutas, verduras, carne y pollo. Eso sí, no perdona las empanadas hechas por su mamá. También, come pastas, fundamentales para su nutrición, pero no todos los días.

Los fines de semana, Julián disfruta de lo que más le gusta hacer en la vida porque juega los partidos enla Primera C. En esta categoría, las concentraciones no existen a menos que sean choques  muy importantes. La mayoría de juegos se efectúan en Capital Federal y Gran Buenos Aires. El viaje más largo que hacen es hasta Bolívar, a seis horas de distancia.  Eso sí, terminan los noventa minutos y regresan de inmediato. Los premios no tienen nada que ver con las grandes competiciones futbolísticas del mundo. “Si ganaste los dirigentes pagan una rica cena; si perdiste o te golearon, a parar a una estación de servicio y arreglarse con un sandwichito”, dijo Julián.

Un partido de local de Excursionistas cuenta con una asistencia de quinientas o mil personas. La infraestructura cambia, el ritmo de vida es otro en el Ascenso. La dirigencia de “El Villero” se ha transformado recientemente. En la actualidad, hay un médico de planta en el club, algo antes no visto. El kinesiólogo era masajista, preparador físico y aguatero a la vez. Los jugadores no lavan su ropa en el club sino en sus propias casas porque no hay lavadora. Enla C, en cada partido, el médico del cuadro local se encarga de cualquier inconveniente de Salud de los visitantes.

Julián lucha día tras día por ser una figura en un país con una de las pasiones futboleras más grandes del planeta y donde se prueban, al menos, doscientos jugadores cada temporada. Boca Juniors y River Plate, por su parte, observan, por día, gran cantidad de “pibes”. El camino no es de rosas para aquellos que empiezan porque en una plaza hay mínimo treinta jóvenes jugando a la pelota. Muchos ex compañeros de Julián ahora pertenecen a equipos en países como Grecia, Italia, Austria, China y Croacia, entre otros.

El fútbol es la vocación y la pasión de Julián. A pesar de dificultades que puedan presentársele, su sueño de ser una figura se mantiene presente en su mente. A sus 23 años continuará dando lo mejor de sí mismo, brillando en el Ascenso como defensor central, brindándole mucha seguridad a su club para ayudarle a cuidar el cero en su propio arco, con el propósito de mejorar día tras día y por qué no, poder estar en la Primera División en Argentina o en una liga del exterior. Al observar su persistencia, disciplina y talento, seguro lo conseguirá.

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3 responses to this post.

  1. Posted by carla on agosto 1, 2011 at 10:26 pm

    me gusto mucho tu entrevista … muy acorde con la realidad de nuestro país .
    saludos

    Responder

  2. me encontre con la entrevista y con este blog, te felicito, obviamente soy del verde

    Responder

  3. […] otro lado, un gran trabajo fue la crónica acerca de Julián Villanueva, jugador de Excursionistas, club de la Primera C de la Argentina. Ahí pude descubrir lo que es la […]

    Responder

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